El paseo marítimo y el casco antiguo de Cannes
Hablar de Cannes es hablar de cine, glamur y lujo, pero también de antigüedad e historia. La mejor manera de saborear las virtudes de la ciudad es reservar un hotel en la Croissette o en el centro de la ciudad cercano a ésta, un lugar más sencillo pero que cuenta con todo tipo de comodidades y servicios. En el famoso paseo marítimo que bordea la espectacular costa francesa, por el que merece la pena darse largos paseos mientras se contemplan sus playas, se ubican los hoteles más lujosos y las tiendas y boutiques más exclusivas, al alcance de pocos bolsillos.
Tres kilómetros es la distancia de La Croissette, a lo largo de la cual se alinean palmeras, pinos y árboles y, al final, se llega al espectacular Palacio de los Festivales y Congresos (Palais des Festivals et des Congres), un encuentro con el séptimo arte que debe programarse con tiempo, ya que no hay visitas a diario. Este edificio forma parte del centro histórico de Cannes, conocido como Le Suquet (que significa “cima” en castellano) y ubicado sobre el monte Chevalier. Allí está la torre de Suquet, un edificio antiguo de forma cuadrada que mide unos 20 metros, desde lo alto de cual se puede disfrutar de un panorama increíble de la bahía, el puerto y otros sitios de ensueño, como el archipiélago de Lerins, un grupo de cuatro islas paradisíacas y poco explotadas (Santa Margarita y San Honorato son las más grandes y turísticas, ya que las otras están deshabitadas) a las que se puede acceder en barco en unos 20 minutos.
A los pies de la torre de Suquet se encuentra el puerto viejo (vieux port), que nació como puerto de pesca y de mercaderías que aún mantiene esa función, pero se ha convertido en un lugar elegante repleto de servicios turísticos y comodidades para los cruceros y embarcaciones de placer que llegan a la bahía de Cannes o están ancladas en ésta. En él se halla el muelle Saint Pierre (San Pedro), donde hay exquisitos restaurantes en los que se puede degustar el mejor pescado de la ciudad y otros deliciosos platos. A unos pasos de este y en pleno casco antiguo se encuentran dos edificios emblemáticos de esta ciudad costera: el ayuntamiento (Mairie de Cannes), un edificio del siglo XIX del que destacan sus monumentales escaleras, y el Musée de la Castre (Museo de Civilizaciones Mediterráneas y Antiguas), un antiguo castillo cuya torre y la capilla están catalogados como monumentos históricos. Junto a este museo está la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza (Notre-Dame d'Espérance), la iglesia parroquial más antigua de la ciudad, que conserva un imponente puerta de madera de roble macizo.
Muy cerca del ayuntamiento se encuentra la calle Meynadier, que conecta el barrio antiguo de Cannes con la parte nueva y es una de las calles más animadas de la ciudad, donde hay numerosos restaurantes, tiendas de ropa de distinta categoría y preciosas viviendas del siglo XVIII que conservan puertas y ventanas originales y que cautivarán al visitante. Detrás de ésta se halla el Marché de Forville (Mercado de Forville), un viejo edificio de estilo provenzal que recibe las mercaderías de los productores locales, frutas, verduras y flores, en el que también hay antigüedades y objetos de segunda mano.
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