El centro histórico de Brujas
Los sinuosos canales que atraviesan la idílica ciudad, las coquetas calles y las casas de piedra atrapan al visitante desde el primer momento que pisa Brujas. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, destaca por su arquitectura gótico medieval, aunque muchos de sus edificios más emblemáticos combinan estilos muy distintos, como el renacentista, el barroco y el neoclásico, y es, sin duda, la mejor opción para hospedarse cuando se visita la ciudad.
La Plaza Mayor (Grote Markt) es una amplia plaza adoquinada en la que tiene lugar la mayor parte de la vida pública de la ciudad y durante siglos fue el centro de la vida política de Brujas. Esta plaza colorida y siempre llena de gente está rodeada de preciosos edificios de los siglos XV al XVII que destacan por sus características fachadas de estilo flamenco. Sobresale en este espacio la torre-campanario de Belfort, situada en uno de los laterales y construida entre los siglos XIII y XV. Con 83 metros de altura, Belfort, que hoy en día acoge distintas exposiciones de arte, es el campanario más alto de Bélgica y un símbolo de la ciudad, y desde lo alto de éste y tras subir 366 escalones, se pueden contemplar unas vistas espectaculares de Brujas.
En esta plaza se hallan también el Bouchoutehuis, una casa de ladrillo rojo de finales del siglo XV, que es la fachada más antigua de la plaza y el lugar donde vivió Carlos II de Inglaterra durante parte de su exilio, la Cranenburg, un edificio neogótico en el que estuvo preso, a finales del siglo XV, el emperador Maximiliano de Austria, la Landhuis o Palacio del Gobierno Provincial, un edificio neogótico cuya escalera de acceso está flanqueada por dos leones de piedra, animal símbolo de la ciudad y la Central de Correos.
Junto a Grote Markt se encuentra la Plaza Burg, otra bella plaza del centro histórico de Brujas, y el origen de la ciudad, ya que aquí se levantó el antiguo fuerte alrededor del cual se elevó la ciudad. En la Plaza Burg está el Ayuntamiento (Stadhuis), una obra maestra del gótico levantada entre 1376 y 1420 y reformada en el siglo XVI, la antigua Proosdij (Prebostía), un palacio barroco de piedra gris, la Basílica de la Santa Sangre, construida en el siglo XII en honor a un frasco de cristal de roca que se cree que contiene la sangre de Cristo, el Gerechtshof (Palacio de Justicia), que actualmente alberga el Museum Het Brugse Vrije, que acoge grande obras de arte. Precisamente, para los amantes del arte y quienes quieren aprovechar al máximo su estancia en Brujas, es recomendable que se saquen la Brugge City Card, una tarjeta que permite acceder a más de 20 museos y monumentos, un paseo en barca por los canales, descuentos en transporte público, alquiler de bicicletas y entradas a conciertos.
En las calles colindantes al Burg (sobre todo Langestraat y Kranplein) se encuentran los principales locales y pubs en los que tomar una cerveza y empezar la juerga nocturna, tanto entre semana (están abiertos hasta medianoche) como los fines de semana.
Muy cerca de la Plaza Burg se encuentra el Vismark, el mercado de pescado, un espacio al aire libre con elegantes columnatas neoclásicas en el que, desde hace casi dos siglos, se vende pescado fresco. En esta zona se encuentran dos de los rincones más pintorescos y bellos de Brujas: la Orilla de los Marineros (Steehouverdijk) y la Orilla Verde (Gronerei). Y, a escasos 5 minutos del Burg, se halla la iglesia gótica de Nuestra Señora (Onze Lieve Vrouwekerk), que se empezó a construir en 1210, pero se tardó 200 años en concluirla, por lo que incorpora diversos estilos. Y, a unos pasos de ésta nos encontramos con la antigua enfermería gótica (Sint-Janshospital), un conjunto arquitectónico heterogéneo que alberga el Memling Museum. Otros museos destacados del centro histórico de Brujas, que merece la pena visitar, son el Museo Comunal de Bellas Artes (Groeningemuseum), un edificio del siglo XX que posee una fabulosa colección de obras de artistas holandeses de renombre, el Arentshuis Museum y el Gruuthuse Museum, ubicado en una gran mansión del siglo XV, y situado a unos metros de la Catedral de San Salvador (Sint-Salvator-Kathedraal), la iglesia más antigua de Brujas y catedral de la ciudad desde 1768.
Y, a unos minutos del centro histórico de Brujas, en dirección al norte y alrededor de las calles Langerei y Potterierei, se halla una zona más tranquila que cuenta con hoteles de tres estrellas algo más económicos y con numerosos bares y restaurantes. Por su cercanía con el casco antiguo, es interesante para alojarse a buen precio muy cerca del centro. Aquí también se encuentran, entre otros edificios destacados, el Museum voor Volkskunde, un museo ubicado en un asilo para indigentes del siglo XVII que actualmente alberga una gran colección de objetos que muestran cómo era la vida en la ciudad a finales del siglo XIX, y el Seminario episcopal (Grootseminarie), la biblioteca más grande y especializada de Brujas, que acoge una colección de más de 250.000 libros.
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