El centro, la mejor zona donde alojarse en Ginebra
Ginebra es una ciudad que no dejará de sorprenderles. Bajo esta apariencia de ciudad cosmopolita y llena de extranjeros que se disponen a trabajar en sus diversas organizaciones –Ginebra es el sitio de los diplomáticos- está llena de rincones a descubrir. El centro de la ciudad de Ginebra es una zona particularmente diversa, que tiene muchísimos admiradores. Rodea el lago y el río, y contiene algunos de los sitios turísticos más importantes de la historia de la ciudad, así como también muchos de sus principales atractivos modernos.
Muchos deciden alojarse cerca de la plaza central de la Ciudad Vieja, de Bourg-de-Four, que es la parte más antigua de la ciudad; una vez fue utilizado por los romanos como mercado, pero hoy en día está lleno de cafeterías, restaurantes y fuentes medievales de mármol. Da una sensación única de tradición y antigüedad. Allí también encontrarán muchas tiendas de recuerdos, puestos de helados, quioscos y tiendas de chocolatinas ideales para picar mientras disfrutan de los edificios grandes y cultos paseando por el lugar. Muy cerca del casco antiguo hay la principal calle comercial de Ginebra, llamada Rue du Marche, en la que se vende absolutamente de todo, desde ropa de marca a objetos electrónicos. Muchos turistas se dirigen a Ginebra para comprar relojes de marca de fama mundial, y también joyas –ojo, ¡las tiendas cierran temprano en Suiza!-. El Muro de los Reformadores también está en esta parte del centro, en el magnífico Parque de los Bastiones, que retrata los principales reformadores de Europa.
Ahora bien, uno de los principales motivos por los que los turistas se hospedan en el Ginebra es por su lago maravilloso; a su alrededor hay paseos encantadores para caminar, que cruzan por los distintos parques. Cuando vayan al lago, no olviden ver el Jet d’Eau, el monumento más alto del mundo. Deslumbra a todos los visitantes, ya que expulsa en el aire chorros de agua de casi 140 metros de altura. La mejor forma de verlo es por la noche, cuando está iluminado y se realizan espectáculos a sus pies, ya sea dando un paseo o bien tomando uno de los cruceros en barco que pasan por su alrededor. Una vez estén en el lago, tienen una corta cuesta a pie hasta el pintoresco casco viejo, laberinto de callejuelas antiguas y plazas llenas de cafés auténticos, restaurantes, museos y galerías de arte. Sin embargo, el principal atractivo del casco viejo es, sin duda alguna, la famosa Catedral de San Pedro, situada en el punto más alto de la zona. Fue construida en el siglo XII y ofrece unas magníficas vistas panorámicas de Ginebra, además de ser el emplazamiento arqueológico más grande del norte de los Alpes. Otro lugar muy popular es la Casa del Viaje, construida por la familia Maison en los alrededores del siglo XII: ¡es la casa más antigua de toda Ginebra!.
Fue comprada por la ciudad en 1963, y se convirtió en un museo que celebra la historia de Ginebra, con muchos objetos históricos en exhibición al público. No olviden pasar por la Place Neuve, limitada por el Gran Teatro de la Ópera, el Museo Rath y el Conservatorio de la Música. La gente pasa por allí por ver la arquitectura increíble de estos edificios, y merece la pena incluso si no quieren ver ningún espectáculo. Visita obligada también al Palacio de las Naciones –sede europea de las Naciones Unidas-, que actúa como un centro muy importante de la diplomacia mundial. Si deciden contratar una visita guiada dentro del Palacio, les llevarán por los jardines, por el impresionante salón de actos, por las salas de exposiciones y por la biblioteca.
Para aquellos que busquen hospedarse en un sitio donde poder culturizarse y aprender sobre Ginebra, hay muchos museos que ver en el centro de la ciudad. La mejor selección de ellos es el Museo Internacional de la Reforma, que analiza los vínculos entre Ginebra y la Reforma europea, el Museo de la Cruz Roja, proporcionando evidencias del trabajo que ha hecho por la humanidad durante varias guerras y desastres naturales, y el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, lugar de interés que mantiene las obras producidas por artistas suizos de renombre internacional.
El centro de la ciudad de Ginebra tiene mucho donde elegir centrándonos en los sitios donde comer. Es famoso por su cocina internacional, y aunque hay restaurantes que sirven platos tradicionales suizos –como fondees- para aquellos que quieren probar la cocina local, también hay restaurantes japoneses, tailandeses, de especialidades europeas y de mariscos. El casco viejo también es el mejor sitio donde alojarse si buscan tener cerca los mejores pubs y bares, ya que está repleto de establecimientos tradicionales que ofrecen una amplia selección de bebidas alcohólicas y, al mismo tiempo que disfrutan de una cerveza fresca, podrán contemplar las mejores vistas de la ciudad a sus pies. El centro también cuenta con el mayor número de hoteles y hostales de la ciudad, adaptados al presupuesto de cada persona, ya que hay para todo tipo de necesidades y bolsillos: hoteles de lujo donde les servirán el desayuno en la habitación, hostales donde prepararse su propia comida si su presupuesto es ajustado, e incluso casas de huéspedes y apartamentos en alquiler.
Hoteles en el Centro de Ginebra
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